En ocasiones encontramos espacios en el hogar a los que queremos dar luz de manera natural. La solución se consigue a partir de dos tipos de materiales, el vidrio o el policarbonato. Sin embargo, ambos tienen propiedades totalmente distintas que se deben tomar en cuenta para no arrepentirnos una vez instalados. Si bien, el vidrio es un material que puede resultar caro, y la estética que da es única, su resistencia y el grado de degradación en la intemperie puede poner en duda que sea la mejor opción.

Por otro lado, el policarbonato es un termoplástico con propiedades muy adecuadas para sustituir e incluso mejorar al vidrio. Es resistente al calor, a los impactos, tiene buena transparencia óptica, es material aislante, reciclable, etc. En realidad, es 200 veces más resistente que el vidrio, a los impactos. Además, es un material muy ligero, lo cual es de gran utilidad en su almacenamiento, transporte e instalación. 

Por lo general, el policarbonato viene en tres presentaciones: lámina sólida (monolítica), lámina celular (alveolar) y lámina acanalada.  

Los usos principales de este material, son:

  • Industria de la publicidad (anuncios, letras luminosas, etc)
  • Guardas de maquinaria industrial
  • Techos, tragaluces y domos e el hogar o el comercio